El carrusel del Independencia Park (Pueyrredón y avenida Pellegrini) fue el primero habilitado en Rosario, allá por 1936, y aún se mantiene en pie. La historia, contada por Carlos De Gregorio, dice que su papá, era tallista y su abuelo ebanista. Ambos trabajaban para mueblerías. Cierto día de 1936 llegó al negocio el dueño de una calesita que funcionaba en el Saladillo. “Le preguntó a mi papá si podía arreglar los caballitos. Y si se animaba a fabricar animales de madera. Así surgieron algunos leones, tigres y caballos”, cuenta. Después vinieron calesiteros de Buenos Aires a comprarles figuras. “En ese momento había algunas calesitas precarias en Rosario y mi padre decidió hacer un carrusel. Armó una sociedad con los Sequalino que eran herreros para hacer el carrusel, que funcionaba con un motor a explosión. El primer lugar donde se instalaron fue en el predio de la ex Sociedad Rural”.

“El primer carrusel argentino fue fabricado por la empresa Sequalino Hnos., que había sido fundada en la ciudad de Rosario, por encargo de otra empresa, la CUMA – Carruseles Ultramodernos Argentinos La Salvia. Este carrusel funcionó por primera vez en 1943, en un terreno ubicado en la intersección de la Avenida Rivadavia y la calle Hidalgo. En 1946 fue trasladada al Zoológico de Buenos Aires, donde permaneció hasta 1979 cuando fue comprada por 19 mil dólares y trasladada a un predio que posee el Club de Leones, ubicado en la localidad de Ayacucho. La fábrica de los hermanos Sequalino construía no sólo para el país, (la mayoría de las calesitas de la ciudad de Buenos Aires fueron hechas allí), sino también para Uruguay, Perú, Chile, Paraguay y Brasil. Cada calesita tenía un período de producción de alrededor de un mes y funcionaban con energía eléctrica, pero como también fabricaban para pueblos donde la electricidad no llegaba, y eran movidas por caballos. La fábrica que supo proveer de este juego a buena parte de la región, cerró definitivamente en 1984.”

Prof. Eduardo D. Guida Bria