Esta etapa de evaluación suele ser estresante y competitiva porque el candidato es evaluado simultáneamente a través de varias técnicas como tests psicotécnicos, entrevistas, pruebas en grupo e individuales, al tiempo que se enfrentan a las habilidades de quienes serían sus “contrincantes”.

En este artículo brindamos algunas claves para sobrevivir al assessment center y estar más cerca del puesto deseado.

En este tipo de técnicas se acude a tres actividades:
1. Actividades de contacto inicial. Están orientadas a “romper el hielo” entre los participantes y minimizar el grado de competencia entre ellos.
2. Actividades individuales ante el grupo. Para realizar una observación “uno a uno” de los participantes y medir como se desenvuelve la persona ante el resto del grupo.
3. Actividades en grupo. Se evalúa en detalle el comportamiento y la adopción de roles de las personas en el grupo.

Las competencias observadas suelen ser: autoorganización, disciplina, rapidez, decisión, redacción, comunicación escrita, flexibilidad, tolerancia al estrés, análisis de problemas, sensibilidad interpersonal, atención al detalle, dominio de la comunicación verbal y no verbal y liderazgo.

Adquirir información. Se debe investigar en qué consiste el puesto de trabajo al que se aspira y que se espera de la persona que ocupe esta posición. Es importante conocer en profundidad todo lo relacionado con la empresa, a ellos les agrada que el candidato este informado sobre su organización.

Saber como será la presentación personal. Es común que se solicite datos sobre el postulante, por eso para no ser tomado por sorpresa y entorpecerse sin saber qué responder conviene tener pensado qué información se quiere brindar. Se recomienda dar un breve retrato sobre los antecedentes personales, la profesión y comentar qué se desea aportar a la organización.

Ser sincero. No actuar. Es difícil mantener un personaje durante todo el AC ya que suelen ser sesiones largas. Además, quienes están a cargo de la evaluación son profesionales que se especializan en este método, de modo que no es sencillo engañarlos.

Expresar interés. Es importante la actitud que se tiene al responder a cada consigna. Se debe estar tranquilo, controlar los miedos, las dudas y los nervios, que pueden entorpecer el accionar, y estar atento a lo que se está pidiendo, ya que no será bien visto si se está distraído, charlando con otros participantes o si se pregunta varias veces la consigna debido a la dispersión.

Saber participar activamente. Es adecuado intervenir en las decisiones por eso es conveniente no quedarse mudo ni aislado del grupo. Es beneficioso involucrarnos, colaborar con el equipo de trabajo y participar de las actividades teniendo en cuenta que lo importante no es destacarse sino exteriorizar que el fin es cumplir con los objetivos propuestos contribuyendo al bien común.

Saber dejar participar. Así como es fundamental colaborar activamente, también lo es dejar participar a los demás. Hay que escuchar las opiniones del resto de los participantes, aceptar, conciliar, debatir y consultar con ellos sobre los temas que han de abordarse. Siempre sucede que hay personas que presentan más dificultad que otras para integrarse, resultará favorable intentar que ellas también puedan participar, invitándolas a exponer su opinión.

Mantener la calma. No discutir. Es correcto debatir con otros miembros del grupo sobre la resolución de la consigna, pero no se debe llegar al extremo de confrontar innecesariamente porque eso muestra una personalidad susceptible e incapaz de desenvolverse ante otras personas y con poca paciencia para resolver problemas. Sin embargo, no se debe caer en el extremo de consentir todo lo que los demás digan ni acatar la opinión de la mayoría sólo por quedar bien. Es correcto exponer la idea propia cordialmente si se tiene una buena razón y se está convencido de que se puede actuar de otra manera.

Es necesario conocer que la presión del tiempo suele ser una constante. Obtenga la idea general de cada ejercicio y deje de lado los datos o información que no sean relevantes. Priorice continuamente pues si no lo hace el tiempo se le echará encima.

No compita, disfrute. Los demás candidatos del AC no son su competencia para el puesto sino tus posibles compañeros de trabajo. Nunca trate de menospreciarlos o de estar por encima de ellos. Querer sobresalir de los demás candidatos, demostrando capacidad de liderazgo no siempre es favorable ya que quizás están buscando alguien con otras cualidades. Es indispensable que exista tan buen ambiente como debería haber en la oficina.

Trate de aprovechar la situación. La participación en un AC debe ser vivida como una experiencia personal de aprendizaje ya que estas situaciones permiten descubrir mucho de uno mismo y obtener áreas de mejora futuras.

La clave del éxito es tener claro que el objetivo de la empresa que lo organiza es introducir a todos los participantes en un marco que simule su entorno de trabajo con todo el detalle posible. La misión no debe ser deslumbrar con las aptitudes personales sino demostrar que dentro de ese contexto se desenvolverá aportando valor la gestión de la compañía.