Estructurar un buen currículo: Es el primer paso y uno de los más importantes, puesto que a través de esa carta de presentación las personas son seleccionadas entre cientos de candidatos. Con un CV ordenado y completo, el profesional puede ganar la simpatía de los entrevistadores y obtener una mayor visibilidad ante una competencia llena de talento.

¡Prepárate por dentro y por fuera!: Después de la llamada telefónica para cerrar un encuentro personal, el candidato debe analizar la filosofía de la empresa, el puesto de trabajo vacante e incluso indagar sobre la trayectoria profesional de la persona que va a realizar la entrevista. También es importante mostrarse descansado y vestir correctamente.

Con un pie dentro: ¡Es imprescindible llegar puntual! En el caso de las entrevistas individuales, muchas cuentan un tiempo limitado, puesto que cada hora puede haber más de una persona convocada. Por otra parte, si es la primera entrevista puede que el candidato tenga que participar en una dinámica de grupo y lo normal es que no esperen para comenzar con la prueba. Una vez que ha comenzado, es importante mantener la calma y no ponerse nervioso, síntomas que pueden hacer considerar a los entrevistadores que se encuentran ante una persona insegura.

En la dinámica: El candidato debe participar de manera escueta y concisa, siempre y cuando aporte valoraciones que enriquezcan las opiniones de los demás aspirantes o, en caso contrario, que generen debate. Nunca debe interrumpir a los candidatos ni a los moderadores. Es fundamental mantener la mirada y la sonrisa hacia los demás participantes.

Cara a cara: Una vez superados todos los pasos anteriores, el candidato tiene el 80% del proceso ganado. No obstante, la entrevista individual es fundamental para salir exitoso del proceso de selección. En primer lugar, el candidato debe mantener la delicadeza, la educación y la humildad en todo momento. No alardear de antiguos puestos de trabajo y/o experiencias profesionales, es importante para simpatizar con el entrevistador. Mantener una conversación distendida también resulta una buena estrategia para ganar la confianza. Además, hay que mantener siempre la mirada, ya que denota sinceridad y seguridad.