Los exámenes son una parte indeseable de los estudios y nadie quiere ni un examen más de lo imprescindible.

Por desgracia, la palabra “examen” evoca sensaciones odiosas que ocultan el hecho de que examinarte sobre lo estudiado mejora y consolida lo aprendido. Esto se sabe desde hace más de 100 años. Es más, si el examen está bien elaborado, puedes llegar a salir del aula comprendiendo mejor lo estudiado que antes de realizarlo.

Cuando hablamos de examinarte durante el estudio nos referimos a cualquier técnica que te obligue a rememorar lo que ya has leído y trabajado previamente. Para ello podemos utilizar:

  • Exámenes reales de otros años
  • Tarjetas (flashcards)
  • Frases anotadas en los márgenes de nuestros apuntes tomados
  • Preguntas proporcionadas al final de cada capítulo en algunos libros
  • Preguntas preparadas por tus compañeros de estudio

¿POR QUÉ FUNCIONA EXAMINARSE?

Intentar rememorar un contenido estudiado previamente tiene el efecto de reorganizar la información, de activar información relacionada guardada en la memoria a largo plazo, de forzarte a codificar más relaciones entre lo que quieres aprender. Todo esto son hipótesis propuestas por los expertos, pero es fácil entender que cuando buscas en tu mente para contestar una pregunta, estás trabajando sobre el material  y dándole vueltas, haciéndolo más tuyo. Te sitúas en una posición activa con el material y esto es beneficioso, como lo es buscar analogías e imágenes mentales o elaborar tablas comparativas.

Un efecto que me parece muy interesante es que, después de examinarte sobre un tema concreto, sobre todo si has fallado en las respuestas, te das cuenta de errores de comprensión que pueden ocurrir en el primer repaso, y facilita que codifiques correctamente los conceptos en el re-estudio posterior.

Por último, esta técnica de estudio requiere de un mínimo entrenamiento para aprender a usarla. Si no dispones de exámenes de otros años, puedes practicar con dos tipos de material elaborados por ti mismo:

  1. Apuntes modelo Cornell (con su margen en blanco para apuntar palabras clave o preguntas con vistas al repaso)
  2. Tarjetas de memoria (el acto de prepararlas es una forma de estudio también).

Lo mejor de todo: ¡Sirve en todos los estudios! Se ha probado en enseñanza primaria, secundaria y universitaria. Se ha investigado y confirmado su utilidad para aprender idiomas, geografía, especies de aves, estructura de una flor, historia, significado de símbolos, resucitación cardiopulmonar….

  • Mejora el aprendizaje con cualquier formato de examen: recuerdo libre, preguntas de respuesta corta, preguntas tipo test (respuesta múltiple). Incluso si el formato con el que practicas es diferente del tipo de examen final que tendrás más tarde. Esto significa que puedes usar tus tarjetas con total tranquilidad, si no puedes conseguir un examen similar al que pasarás oficialmente. Eso sí, algunos formatos funcionan mejor, los que te fuerzan a generar la respuesta, más que a reconocer la respuesta correcta; es decir, el recuerdo libre o la pregunta corta son más eficaces. A mayor dificultad, mayor recompensa.
  • Funciona a cualquier edad, y se ha demostrado con estudios realizados en guarderías, escuelas primarias, estudiantes de secundaria, estudiantes de medicina, adultos de mediana edad y ancianos.
  • Funciona con cualquier nivel de conocimiento, es decir, con estudiantes novatos y con experimentados. O sea, que si estás pensando que tú eres menos inteligente que tus compañeros (idea que ya puedes ir borrando de tu cabeza), sí, esta técnica también es para ti (y te hará más inteligente, sin duda ;)). ¡Balota demostró que funcionaba en enfermos de Alzheimer!
  • Funciona tanto para recordar datos como para hacer inferencias, es decir, mejora la comprensión de lo que has estudiado y favorece el hacer relaciones entre hechos, algo que los estudiantes de Medicina, Enfermería, Fisioterapia, etc, tienen que hacer continuamente.
  • Funciona con cualquier tipo de material que hayas usado para aprender algo, sean textos cortos, textos largos, vídeos o láminas anatómicas.
  • Funciona con cualquier plazo de tiempo, es decir, tanto si el examen formal se produce al día siguiente como si se produce una semana después o varias semanas o incluso meses después. Para conseguir un recuerdo duradero es mejor reexaminarse a intervalos más espaciados.

¡ME HAS CONVENCIDO! ¿CUÁL ES LA MEJOR MANERA DE ESTUDIAR CON EXÁMENES?

  • Elabora 2-3 tarjetas máximo por cada tema, cuando los repases después de las clases (o cuando los leas por segunda vez si no has ido a clase). Si no consigues trabajar a diario, trabaja por semanas. No te exijas ser exhaustivo. Mejor pocas tarjetas (pero bien aprendidas) cada semana que agobiarte por intentar elaborar todas las tarjetas de todas las clases de la semana anterior. Utiliza preguntas de respuesta corta, o tablas comparativas.
  • Está demostrado que más es mejor. Se fijan mejor los conceptos si repasas preguntas sobre ellos hasta que los aciertas varias veces, tanto en la misma sesión de estudio como en sesiones diferentes. Esto puedes conseguirlo clasificando las preguntas de examen o las tarjetas que hayas preparado en dos partes: en una, las que respondes bien al primer o segundo repaso (dejas ese montón para la semana siguiente); en otra, las que respondes mal y tienes que repasar a diario. Algunas aplicaciones como Anki seleccionan automáticamente qué preguntas debes repasar más a menudo.
  • Si puedes conseguir explicaciones sobre el por qué de cada respuesta correcta, también funciona mejor. Así que puedes añadir una aclaración breve al pie de tus tarjetas de memoria, bajo la respuesta correcta.
  • ¿Me dará tiempo a todo, a leer, hacer esquemas y practicar preguntas? Si no te da tiempo, recuerda enfatizar en tu revisión, que es más eficiente dedicar un tiempo determinado a examinarte que a re-estudiar. Quizás tengas que aprender a renunciar a una relectura a cambio de elaborar tarjetas. Pero una ventaja que tienen las tarjetas o flashcards, tanto si son en cartulina como en una app del móvil como Anki, es que puedes repasarlas en los ratos muertos que tenemos a lo largo del día, como el transporte de casa a la facultad y de vuelta a casa.
  • Se ha comprobado que los beneficios de examinarte son mayores si lo haces en diferentes días, es decir, no hace falta repasar un taco de tarjetas varias veces en la misma sentada; también el efecto es superior si el intervalo entre un repaso y otro es más largo, aunque el esfuerzo para ponerte a ello sea mayor.

EMPIEZA HOY MISMO

-Haz las primeras tarjetas aunque sean simples y aunque sean en papel.

-Cambia tus apuntes a técnica Cornell simplemente trazando una línea en el margen en tu próxima clase.

-Echa un vistazo a Anki y otras aplicaciones de repaso espaciado.

-Repasa ya y donde sea: lleva tus tarjetas en el autobús, de paseo por el campo, en el parque.

-Si te agobias, prueba con 1 asignatura y haz ensayo-error con ella. Si te gusta, generalízalo a todo el cuatrimestre aunque estés ya a 2 semanas de los exámenes, porque más vale tarde que nunca.

¿USAS TARJETAS PARA ESTUDIAR? CUÉNTANOS EN LOS COMENTARIOS CÓMO LAS USAS Y QUÉ RESULTADOS TE DAN

 

Autor: Ámbito de la Educación

Fuente: http://dominalamedicina.com/tecnicas-de-estudio-5-examinarte/