La conducción es una tarea complicada y a veces hasta exigente, aún para los mejores conductores.

Un conductor seguro debe controlar su vehículo, cumplir con los reglamentos del tránsito, observar el comportamiento de los otros conductores y estar siempre atento a la escena de tránsito que se le presenta.

A estos requerimientos rutinarios el conductor debe sumarle la información que obtiene de elementos que cambian constantemente en el tránsito, decidir qué acciones tomar, evaluar consecuencias e incluso tomar medidas correctivas si fuera necesario.

Factores climáticos, el congestionamiento del tránsito, el incremento de la velocidad y la tensión, imponen aún más demandas para el conductor, quién si no está preparado o es incapaz aumentará las posibilidades de tener un accidente.

En la adolescencia es cuando más frecuentemente se da el proceso de aprendizaje para conducir un vehículo y es en esos casos que los padres pueden jugar un papel significativo para el desarrollo de hábitos adecuados de manejo en el adolescente.

Las estadísticas determinan que el accidente de tránsito es la primera causa de muerte en las personas comprendidas entre 16 y 30 años de edad, grupo en que además de haber adolescentes se encuentran mayoritariamente quienes son novatos en la conducción .

El adolescente se caracteriza por su espíritu de libertad, particularidad que suele verse reflejada en su gusto por la libertad, a lo que debemos sumarle el hecho de que la conciencia del riesgo aún no ha terminado de configurarse plenamente en su cerebro, aún cuando sus reflejos sean mejores que los de cualquier adulto.

Por otra parte también se ha comprobado que un conductor inexperto tarda más tiempo en reconocer situaciones de peligro en el tránsito, conducta que sólo irá adquiriendo a medida que sume horas al volante

Dado que durante el primer año de conducción las posibilidades de tener un accidente son mucho mayores, es durante ese período que deben tomarse ciertos recaudos.

La Ley de Tránsito 24.449 establece que durante los primeros 6 meses de conducción debe llevarse en el vehículo en forma bien visible la letra “P” de principiante a la vez que durante dicho lapso no puede conducir en autopistas, semiautopistas y en la zona céntrica de la ciudad.

Vemos la importancia que la ley le da a la experiencia en la conducción para una mayor seguridad, motivo por el cual establece limitación a fin de disminuir situaciones de riesgo en tanto el conductor va adquiriendo mayor práctica y consecuentemente mayor confianza.

En muchos países el otorgamiento de licencias de conducir a los adolescentes en forma gradual ha logrado disminuir la tasa de accidentes entre los mismos.

La graduabilidad consiste en la obligación del joven de conducir durante los primeros meses acompañado de un conductor mayor de edad, o bien en la prohibición de conducir en altas horas de la noche o la limitación del número de ocupantes en el vehículo, este último factor comprobado de riesgo entre los jóvenes a medida que el número aumenta.

Si bien en la Argentina dicha graduación no existe, los padres pueden establecer sus propios programas graduales, dado que son ellos quienes mejor conocen la forma de conducir de sus hijos, sin olvidar que los mejores consejos y consignas que brinden nunca van a tener verdadero peso para el joven si éstos no van acompañados del adecuado ejemplo de conducción segura