Enrico Caruso nació en Nápoles en 1873. Fue Tenor dramático italiano. Debutó en su ciudad natal en 1894. Milán fue testigo de su primer gran éxito en 1898, en la interpretación del papel de Loris en Fedora, del compositor italiano Umberto Giordano. Más tarde actuaría en San Petersburgo, Roma, Lisboa y Montecarlo, donde su interpretación en La Bohème de Giacomo Puccini, acompañado por Nellie Melba, le supuso su lanzamiento internacional.

En 1903 cantó por primera vez en el Metropolitan Opera House de Nueva York.

Su repertorio incluía más de cuarenta óperas, la mayor parte italianas. Cantaba en francés, inglés, italiano y español, pero nunca en alemán, decía que no podía porque las palabras tenían muchas consonantes.

Fue uno de los primeros intérpretes que grabó para fonógrafo, lo cual le permitió ser conocido mundialmente.

Estuvo en Rosario el 9 de julio de 1915 y actuó en el Teatro de La Opera (hoy Teatro El Círculo), presentándose con la Opera Manón Lescaut de Giacomo Puccini.

Tuvo tanto éxito, que el mismo mes tuvo que presentarse por segunda vez, en esta ocasión con la Opera I Pagliacci.

Se recuerda que comentó que le había encantado el teatro por su grandeza y acústica y lo comparó con el Metropolitan Opera House de New York.

Cantó por última vez el 24 de diciembre de 1920, en el Metropolitan de New York. En 1987 le otorgaron un Grammy, a título póstumo.

Murió en Nápoles el 2 de agosto de 1921.

Su cuerpo fue embalsamado y colocado en un féretro de cristal, costeado por sus admiradores napolitanos.

Un admirador, residente en Nueva York, Antonio Aiello envió a la iglesia Nuestra Señora de Pompeya, un cirio de 400 kilos para que fuera encendido todos los años, el día de Difuntos, en memoria del artista desaparecido. Como sólo debe arder 24 horas al año, se calcula que durará hasta el 2721.