Los conflictos que afrontaba el brigadier general Juan Manuel de Rosas le llevaron a la necesidad de incorporar a las milicias a súbditos extranjeros residentes en Buenos Aires, en virtud de una ley sancionada en 1821, de la que estaban excluidos los ingleses por haber reconocido Gran Bretaña nuestra independencia y firmado un tratado. Francia, quería igual exención para sus súbditos.
Luego de varios reclamos por parte del cónsul de ese país Aimé Roger, que culminaron con su expulsión el 13 de marzo de 1838, los franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires desde el 28 de marzo de 1838 hasta octubre de 1840. Esta medida se completó con la toma de la isla Martín García y la entrada al Paraná de una escuadrilla en son de guerra.
En la Villa del Rosario, se levantó una batería por orden de Rosas con el fin de impedir el avance de las naves francesas. Fue construida por Adolfo Dávila quien la finalizó en junio de 1839.
Cuando en marzo del referido año pasaron embarcaciones francesas frente a Rosario, desde la batería (aún sin terminar) se las hostilizó con nutrido fuego de cañones, que les causaron averías.
El comandante de la escuadrilla invasora, Thiebaud , informó al comandante Leblanc que: “la defensa de Rosario es suficientemente poderosa para impedir el cruce” y solicitó su destrucción por naves mayores.
Poco después, el 8 de julio de 1839, el general Juan Galo Lavalle comenzó su campaña contra Rosas. Ya en la Mesopotamia, fue nombrado por el Gobernador Pedro Ferré jefe del ejército libertador de Corrientes.
El jefe de las fuerzas francesas Martigny, felicitó a Ferré y le prometió su ayuda el 8 de noviembre de 1839: “V.E. sabe que, además de las pequeñas embarcaciones que Rosas mantiene allí, ha hecho construir en el Rosario una batería algo fuerte, que impide el paso a los buques mercantes. Es preciso pues, que se quite ese obstáculo para que Corrientes pueda sacar partido del levantamiento del bloqueo”.
El 28 de diciembre, Lavalle diría al contraalmirante francés Le Blanc y a Buchet Martigny: “Mi posición en esta provincia hace indispensable no sólo la ocupación de las aguas del Paraná, sino la destrucción completa de la Batería del Rosario.
La existencia de estos cañones, hacen quimérica la propia declaración del alzamiento del bloqueo con respecto a esta provincia… la batería, pues, debe desaparecer”. Finalmente fue desarmada la bate
ría.

Prof. Eduardo D. Guida Bria