A continuación, te explicamos por qué la cantidad de horas de estudio no equivalen a un mejor resultado en tus calificaciones. ¡Enterate!

Muchos estudiantes y docentes creen que las buenas calificaciones se obtienen en función de aumentar las horas dedicadas al estudio, sin embargo, esta teoría no es del todo cierta. Si bien no hay dudas de que para aprobar un examen es imprescindible estudiar, las jornadas demasiado extensas pueden acabar por perjudicar el rendimiento.

Tené en cuenta que estudiar es una habilidad técnica

Está comprobado que los nadadores profesionales suelen lograr peores tiempos cuando hacen más esfuerzos dentro del agua, y de hecho, esta conclusión también puede trasladarse al ámbito académico. En el estudio, de la misma forma que ocurre en la natación, la velocidad (en referencia a la cantidad de material interiorizado) es indistinta al esfuerzo (es decir, las horas dedicadas).

En ambos casos, el factor determinante es la técnica empleada. Por ejemplo, si dedicas 6 horas sólo a leer y releer el material en voz baja, es probable que logres internalizar muy pocos datos, mientras que si realizas autoevaluaciones o tratas de explicárselo a un amigo seguro recordarás más información.

Asimismo, el nivel y la intensidad del enfoque también son factores determinantes. De nada sirve invertir largas horas de estudio si no estás concentrado en el material.

Antes que te dispongas a estudiar, es importante que definas adecuadamente la técnica que vas a utilizar

La evidencia científica

Según indica un artículo publicado en Harvard Bussines Review, numerosos estudios han concluido que el exceso de trabajo resulta perjudicial para el rendimiento de los empleados, e incluso pueden ocasionar problemas como insomnio, depresión, deterioro de la memoria y abuso de alcohol. Desde luego, esta conclusión también es al aplicable al plano académico.

¿Cómo darte cuenta que lo estás haciendo mal?

  • No podés concentrarte, y cuando finalmente lo logras, te distraen los detalles más mínimos.
  • Cometés errores evitables, por ejemplo cuando haces cálculos básicos, y escribís palabras incorrectamente.
  • Te sentís cansado y tenso con mucha frecuencia.
  • Tenés dificultades para conciliar el sueño, e incluso cuando te acostas seguís pensando en lo que tenés que estudiar.

Algunos consejos para tener en cuenta

  • Tomá descansos de diez minuto por cada hora trabajada. De esta forma, reducirás la velocidad en que la intensidad de su atención decae.
  • No trabajes más de tres horas seguidas.
  • Implementá hábitos saludables: dormí lo suficiente, aliméntate bien y hace ejercicio.
  • Tratá de trabajar por la mañana y la tarde, evitar trabajar o estudiar por la noche.