El rector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires dice que quienes optan por las ingenierías tienen trabajo asegurado.

Acercarse a las escuelas para promover las carreras de tecnologías e ingeniería es una receta habitual para intentar cerrar la brecha existente entre la oferta y demanda de profesionales de esos campos. En ese marco, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) lanzó la Primera Olimpíada Argentina de Tecnología (OATec) destinada a alumnos de colegios secundarios, estatales y privados, que se propone hacerlos competir en conocimientos de diversas áreas de la tecnología.

En esta edición, los estudiantes deberán contestar preguntas sobre energía. La inscripción para participar de las Olimpíadas se abrirá en mayo. “Queremos poner el tema de la tecnología e ingeniería en consideración pública a la par de otros, como los sociales y de salud. Buscamos despertar el entusiasmo de los jóvenes”, dice José Luis Roces, rector del ITBA. El instituto tiene 2100 alumnos de grado, 1500 de posgrado y más de 7000 graduados. Ofrece las carreras de grado de Administración y Sistemas, de Bioingeniería y de Ingeniería Eléctrica, Electrónica, Industrial, Informática, Mecánica, Naval, en Petróleo y Química, y ocho de posgrado.

-¿Cuál es la falta real de ingenieros?

-En la Argentina hay un ingeniero cada 6000 habitantes y en los países desarrollados uno cada 2500. Un caso cercano: Brasil tiene uno cada 4500. El gran productor es China con uno cada 2000. En nuestro país deberían estar graduándose 10.000 por año y según las cifras que tenemos, que en algunos casos son cuestionables porque incluyen carreras de ciencias y otras de tecnologías informáticas difíciles de agrupar, hoy se reciben 7000. Las carreras informáticas piden entre 3500 y 4000 profesionales por año, y esa demanda está insatisfecha. Se cubren con formaciones técnicas, licenciados y estudiantes que son estimulados a trabajar antes de recibirse.

-¿En qué otras actividades hay déficit?

-En energía. Cualquier análisis sobre el futuro del petróleo argentino, además de considerar las restricciones sobre inversiones requeridas para desarrollar reservorios no convencionales, tiene que incluir de dónde sacaremos a la gente. También está en crecimiento lo relacionado con la tecnología informática y la salud. Hace tres años creamos la carrera de Bioingeniería. La demanda no viene sólo del área de salud, sino también de investigación y desarrollo para vincular nuevas tecnologías con ingeniería genética. La ingeniería industrial no tiene demanda insatisfecha, pero sí permanente. Sus profesionales tienen un campo de acción muy amplio que se va orientando no sólo a las manufacturas, sino cada vez más a los servicios. El 60% de nuestros egresados en esa carrera está en servicios.

-¿Cuáles son los motivos detrás de la falta de profesionales? Usted señaló que desde la escuela media hay un sesgo contra estas vocaciones.

-Muchas veces la metodología para enseñar ciencia, matemática, física y química no es atractiva. Se tiende a memorizar en lugar de conceptualizar. Esas disciplinas requieren experimentación y las escuelas no tienen suficientes laboratorios y talleres. Los jóvenes que tienen esta vocación, pero no encuentran estímulos, pasan a pensar en otro tipo de cosas. También hay que trabajar con los orientadores vocacionales. Muchas veces se piensa que hay una barrera insalvable para que los jóvenes que no tienen formación adecuada estudien ingeniería y tecnología. No lo comparto. En el ITBA todos los estudiantes pasan por un ciclo de ingreso que dura de medio a un año y vemos que de ellos alrededor del 70% se recibe. Me hace pensar que no es un problema cognitivo, sino de base porque cuando se dan las herramientas se superan las trabas. Hay otra limitación: existe un sesgo cultural por el que se tiende a pensar que las carreras sociales generan prestigio y posibilidad de desarrollo. Así, sólo el 25% de los jóvenes se decide por las ciencias y las tecnologías.

-¿Los jóvenes piensan más en ese prestigio que en un buen salario o tener empleo casi asegurado?

-El empleo está asegurado. A seis meses antes de recibirse, el 80% de los alumnos está trabajando. El 20% restante suele tener proyectos personales ligados al emprendedorismo; esto es algo que ha ido creciendo. Ya en cuarto año el nivel de ocupación es muy alto. No nos hemos enfrentado todavía a dificultades para que los egresados encuentren empleo, ni aun hoy que se puede decir que hay un poco más de dificultad para generar empleo. El empleo en las carreras tecnológicas tiene un nivel alto de demanda y ocupación.

-Al hacer la elección de carrera, ¿los jóvenes consideran el tema salarial?

-Me parece que no. Privilegian la visión de corto plazo. Eso se da en parte de la adolescencia y después se despiertan y la situación se revierte. Los adultos debemos hacer mucho trabajo y eso lo vemos en el modelo de captación del ITBA, que es por referencias. Son los graduados los que van a los colegios para que cuenten sus experiencias. Decirles esta es la opción fácil y esta es más compleja, pero te asegura el futuro es diferente a esta es la opción fácil y esta la compleja, la que te quita tiempo para ver a tu pareja y hacer deportes. Tiene que ver con cómo se expresan las ideas y quiénes lo hacen. Los adultos no tenemos tanta credibilidad como alguien de la misma edad de los jóvenes, que ha pasado por experiencias traumáticas y las cuentan. Por ejemplo, a alumnos con muy buenos desempeños los bochan en el primer parcial y ni ellos ni sus padres entienden. Es bueno que les pase al principio. Nuestra tasa de deserción es del 19% y ocurre entre el primer año y el primer semestre del segundo año.

-¿Qué resultados hay del Plan Estratégico de Formación de Ingenieros (PEFI) que lanzó en 2011 la Secretaría de Políticas Universitarias para incrementar la cantidad de graduados en ingeniería en un 50% en 2016, y en un 100% en 2021?

-Muy importantes en las universidades nacionales. Ese programa estimulaba el hecho de que alumnos tuvieran un subsidio y una forma para revisar su continuidad. Las estadísticas que tengo de la UBA y la UTN marcan que tuvo resultados muy significativos. Si estos números exiguos de ingenieros pueden ser revertidos en el corto y mediano plazo es porque esa acción empieza a tener resultados..

FUENTE: lanacion.com