Según archivos históricos de Santa Fe, el 6 de Mayo de 1857 el acaudalado
vicepresidente y gerente del Banco de la Nación Argentina en Rosario,
Marcos Paz, donó las tierras y especificó su destino: sería un “mercado de
las carretas”, un lugar para los carruajes que arribaban y partían a otras
provincias del país. La actividad del predio fue por muchos años fuente de
ingreso municipal. Las ciudades del interior utilizaban la plaza para la
carga y descarga de mercaderías.
Luego a partir de 1871 la Municipalidad proyectó allí una plaza. Un tiempo
sirvió también de tablada y cuando el establecimiento del ferrocarril
reduce el tránsito de carretas, la Municipalidad proyecta allí una plaza
destino que tiene años después, en 1891, durante la intendencia de
Gabriel Carrasco, quien manda realizar trabajos de jardinería. El nombre
San Martín le fue aplicado ya en 1884 cuando aún era un terreno baldío.
En 1888 La Municipalidad cedió los terrenos para la construcción de los
tribunales quedando la plaza reducida a sus dimensiones actuales. En el
centro de la plaza se ubica un retoño del pino histórico de San Lorenzo.
Por ordenanza del 20 de marzo de 1911 se autorizo a Carlos A. Aldao a
contratar una reproducción en bronce del monumento erigido en
Boulogne sur Mer (Francia) en homenaje a San Martín, obra del escultor
Henri Emile Allouard, trabajo que se realizó en Buenos Aires y su erección
fue autorizada por ley del 2 de Junio de 1912. El Monumento se inauguró
el 21 de mayo de 1913. La estatua ecuestre tiene siete metros de alto, es
de bronce y se asienta sobre un pedestal granítico.
Como dato anecdótico y próximo a la Plaza San Martín en la esquina de las
actuales calles Córdoba y Dorrego, precisamente en la ochava noreste se
construyó en 1899 y el circo taurino inició sus funciones en 1906. Estaba
construido en madera, tenía forma circular y tenía una capacidad para seis
mil espectadores. Su permanencia fue efímera. Recibía el nombre de
“Coliseo“. Fue construido por el empresario Enrique Ruiz y su propietario
era Pedro Lino Funes. Las corridas de toros comenzaban a las 3 de la tarde
y eran publicitadas con afiches que incluían la leyenda “Pro Asilo” para
neutralizar las protestas de la Sociedad Protectora de Animales.