*Ideal para emprendedores

Sentir y decir que “no nos alcanzan las horas para todo lo que queremos hacer”, puede que sea una de las frases más repetidas y escuchadas de la vida.

Es verdad que el tiempo es limitado. El día dura 24 horas y no hay mucho que podamos hacer con eso. El tema es cómo usamos esas horas. En qué cosas invertimos tiempo y en cuáles lo desperdiciamos por completo.

PORQUE, SEAMOS SINCEROS, MUCHAS VECES NO ES QUE NO TENGAMOS TIEMPO, SINO QUE NO LO SABEMOS USAR BIEN.

Por eso, hoy te quiero compartir los 3 mitos o creencias que más veo relacionadas al uso del tiempo. Para que veas si te ves reflejado en alguna y qué podrías hacer para usar tu tiempo más eficiente y enfocada/o.

MITO #1 – LA ILUSIÓN DEL FUTURO

La primer creencia o mito que nos impide usar bien nuestro tiempo, es pensar que el futuro va a ser más simple que el presente. La ilusión de sentir que el tiempo va a aparecer en el futuro cuando “las cosas se acomoden” o “pase tal o cual cosa”.

Pensar que el futuro por alguna razón va a ser más simple, es tan ilusorio como pensar que por alguna razón mañana nos vamos a levantar con más ganas de ir al gimnasio que hoy. Simplemente no pasa. Al día siguiente nos levantamos igual que el día anterior. Solo que hoy pensamos que mañana va a ser diferente, porque mañana es mañana.

PERO, SI NO TENÉS TIEMPO AHORA PARA HACER LO IMPORTANTE, LO MÁS PROBABLE ES QUE ESE TIEMPO NO LO TENGAS MAÑANA NI EN UN AÑO.

Siempre va a haber algo nuevo, imprevisto o urgente que “te robe” ese tiempo. Y si te quedas esperando que tu agenda se simplifique sin hacer algo proactivo e intencional para que pase, lo más probable es que nunca encuentres el tiempo para hacer lo que tanto querés.

Hace poco escuché un Podcast de @rachelhollis que me encantó, donde hablaba de la importancia de hacernos responsables de lo que queremos y elegimos. Que todos tenemos 24 horas y cada uno elige cómo usar su tiempo. Aunque a veces nos cueste admitirlo. Que está perfecto, si estás en un momento de tu vida, donde por la razón que sea tu emprendimiento no sea tan prioritario como te gustaría. Quizás porque le estás dedicando tiempo a tus hijos chiquitos, estás cuidando a tus padres mayores o lo que sea.

Pero, lo que ella decía y me encantó, es que nos adueñemos de nuestro discurso. Que dejemos de ir por la vida diciendo “no tengo tiempo para…”, lamentándonos como si nuestra vida no fuese nuestra. Y, en cambio digamos, “en este momento estoy eligiendo ésto, porque es importante para mí y es mi prioridad”.

CAMBIEMOS EL DISCURSO Y VAN A CAMBIAR NUESTRAS EMOCIONES

Y, si tu decisión es darle prioridad a tu negocio, pero igual sentís que nunca te alcanza el tiempo para las cosas importantes, te sugiero que frenes, mires dónde estás usando ese tiempo y decidas qué vas a cambiar. Porque te aseguro que mañana no va a ser más fácil que hoy.

EL TIEMPO NOS LO PODEMOS HACER DE MUCHÍSIMAS FORMAS, ¡PERO LO TENEMOS QUE HACER NOSOTROS!

  • Mirando donde lo estamos usando: si estás 3 hs en Instagram ¡ya tenés 3 hs potenciales!
  • Priorizando y eligiendo mejor: dejando de gastarlo en cosas que nos consumen tiempo, pero no son prioridad. Si estás 2 hs retocando una foto que pasa en 3 segundos ¡estás perdiendo tiempo!
  • Sacrificando algo: dejando de ver 2 hs de Netflix o trabajando el fin de semana para hacer lo que querés.
  • Levantándonos más temprano: creando horas adicionales para trabajar en eso que queremos
  • Delegando: liberándonos de tareas que pueden otros, invirtiendo dinero a cambio de horas libres
  • Automatizando o sistematizando: dejando de repetir mil veces lo mismo y, en cambio, invertir tiempo ahora para crear procesos o sistemas que nos ahorren todas esas horas después

MITO #2 – LA MENTIRA DEL MULTI-TASKING

La segunda creencia o mito que nos impide usar bien nuestro tiempo, es convencernos que “si hacemos varias cosas al mismo tiempo, avanzamos más rápido”.

Empezamos el día definiendo que tenemos que llamar a tres clientes, escribir un post para las redes, buscar potenciales alianzas para una promoción y pedir cotización a diseñadoras gráficas para la web. ¡Hasta ahí suena genial! Parece que tenemos un día con prioridades claras.

Hasta que empezamos con la primer tarea y, mientras escribimos el post para las redes, ya que estamos en Instagram nos ponemos a ver potenciales alianzas. Y, ya que estamos, hacemos clic en la cuenta de una diseñadora que encontramos y nos podría hacer la web.

CONCLUSIÓN: MIL FRENTES ABIERTOS, NINGUNO BIEN CERRADO.

Para usar nuestro tiempo de forma eficiente, lo ideal es ir de a una cosa a la vez, 100% enfocada en eso antes de pasar a la siguiente. Entonces, en lugar de intentar escribir el post de tus redes al mismo tiempo que navegas en cuentas de potenciales alianzas, te dedicas primero sólo y exclusivamente al post. Y cerras cualquier cosa que te distraiga de eso.

Entonces, en lugar de escribirlo directamente en Instagram, para evitar las mil distracciones que te van a aparecer ahí, lo escribís en una nota o Word. Le dedicás 20 minutos de calidad a eso de principio a fin. ¡Y listo!

En lugar de tardar una hora para escribirlo, porque en realidad estás con la cabeza dividida en mil cosas y poca concentración en cada una, en mucho menos tiempo lo terminas. Y tenés una cosa menos en tu lista de actividades. Y ahí recién pasas al siguiente punto.

PONES ASÍ TU CABEZA Y ENERGÍA EN UNA ACTIVIDAD A LA VEZ, EN LUGAR DE ESTAR SALTANDO DE UNA A OTRA, LO QUE HACE QUE PIERDAS LA CONCENTRACIÓN Y TE LLEVE MUCHO MÁS TIEMPO CADA UNA.

Por supuesto implica un ejercicio de fuerza de voluntad. Porque la tentación siempre va a ser irnos con la distracción. Porque es más fácil y placentero. Con lo cual, la clave para llevarlo a la vida, es que te armes el contexto correcto eliminando todas las distracciones posibles.

Cerrar las ventanas cuando estás en la computadora tratando de hacer algo que te demanda concentración. Apagar las notificaciones del mail. Poner el celular modo avión o dado vuelta lejos de tu mano, cuando te sientes a hacer algo que te demanda cabeza y foco. No mirar el WhatsApp cada cinco minutos cuando estás intentando crear algo o pensar de verdad.

Nuestra creatividad necesita espacio y si llenamos todo el espacio disponible en el día con ruiditos, mensajitos, memes, videos e historias de Instagram, vamos a llegar siempre a la noche con la sensación de no haber hecho nada productivo o de valor. Sea lo que sea que eso signifique en tu negocio o estudio.

Sea que quieras crear una colección mucho mejor que la anterior, armar una campaña de Navidad realmente atractiva, implementar nuevas estrategias de marketing para llegar a más personas, crear un curso online, armar un evento que no existe en tu industria o simplemente estudiar para rendir bien tus materias… nada de eso va a pasar si no vences la tentación de dejarte distraer con cosas que no suman valor.

Así que cuando te veas interrumpiendo lo que estás haciendo sólo por la inercia y vicio de agarrar el celular, mirar “por las dudas” los mails o contestar cada mensaje al micro segundo de recibirlo, frena, mirate y pensá qué es lo que estás poniendo en riesgo.

PARA QUE TU VISIÓN SEA MÁS FUERTE QUE TU TENTACIÓN.

No digo que sea fácil, ¡para nada! La fuerza de voluntad es algo que tenemos que trabajar todos los días. Pero es la única forma de crear cosas realmente diferentes, de valor, que nos permitan conseguir el sueño que tenemos.

MITO #3 – LA CULPA DE SENTIRNOS ÚNICOS

El tercer mito o creencia que te puede frenar de usar tu tiempo mejor, es creerte que la procrastinación es un problema tuyo de fábrica, que sólo te pasa a vos y no tiene solución.

“Dejar para mañana” eso que nos resulta más difícil es humano y nos pasa a todas y a todos. Y suele atacar más, cuanto más grande, importante o difícil es el proyecto que queremos hacer.

Quizás no procrastinás cuando se trata de resumir o leer, si es algo que haces todos los meses como parte de tu rutina. Pero lo haces cuando tenes que memorizar o armar apuntes, sentarte a crear un nuevo curso, armar una propuesta para una alianza o escribir textos para tu web.

ESAS SON LAS COSAS EN LAS QUE PROCRASTINAMOS. PORQUE SON LAS QUE NO SON URGENTES, PERO SÍ MÁS IMPORTANTES.

Hace un tiempo vi un video del autor Steven Pressfield, donde hablaba de ese enemigo oculto que todos tenemos a la hora de hacer proyectos grandes o difíciles: la resistencia. Lo explicaba como una fuerza extrema que sale (de adentro!) y pone resistencia cuando queremos encarar esas cosas que nos cuestan más esfuerzo.

Decía que “mientras más resistencia experimentamos, más importante es el proyecto y más gratificación sentiremos al terminarlo”. Y, explicaba que suele aparecer en tres momentos:

  • Antes de empezar: ¡la procrastinación que más conocemos!
  • Cuando estamos en el medio: avanzadas, pero no vemos el final, se siente caótico y nos tienta abandonar.
  • Justo antes de terminar: cuando parece que el final no llega nunca.

Me encantó, porque yo por lo menos, reconocí a la perfección cada una de esas etapas. Me “atacaron” todas cuando quise crear mi primer programa online. Era mucho más fácil seguir haciendo lo que venía haciendo (mentorías uno a uno), con lo cual cada día que me quería sentar a crear el programa (que era lo que tenía que hacer para lograr el modelo escalable que me interesaba), todo mi cuerpo ponía resistencia.

En seguida salían al ataque frases como “mejor empiezo mañana que tengo el día más libre”, “primero debería terminar esta otra cosa”, “quizás me conviene tener algunas clientas de mentoría más antes de hacer el programa”, “por ahí debería mirar algunos cursos de otras personas antes” … bla, bla y más bla.

TODAS EXCUSAS PARA NO SENTARME A HACER LO ÚNICO QUE SABÍA QUE TENÍA QUE HACER. PORQUE OBVIAMENTE ME COSTABA Y NO ME RESULTABA FÁCIL.

Pero, creo que muchas veces caemos en el error de pensar que, si algo cuesta, es porque lo estamos haciendo mal o tenemos algún problema.

PERO LA REALIDAD ES QUE A VECES LAS COSAS CUESTAN PORQUE CUESTAN. PUNTO. NO PERDAMOS TIEMPO DUDANDO DE NOSOTROS MISMOS.

El tema no es martirizarnos cuando sentimos esa resistencia, sino entender que es parte natural del proceso y no podemos evitarla, sino buscar herramientas para superarla cuando aparezca. Porque aparecer va a aparecer.

Algo que funciona, es no obsesionarte con el resultado final, sino enfocarte en el paso inmediato siguiente. Entonces, si estás queriendo escribir los textos de tu web, no pensar en “todos los textos de la web”, sino empezar con “la frase para el Home Page”. Algo más chiquito, que no suene tan abrumador y haga que la resistencia salga con menos fuerza.

O, en lugar de pensar “crear mi curso online”, que suena interminable y abrumador, definir en cambio “armar el primer borrador del esquema”. Y enfocarte en eso. Un paso a la vez.

Si rompemos eso grande en acciones más chiquitas, al disminuir la complejidad de la tarea, vamos a disminuir la fuerza de la resistencia.

POR SUPUESTO ESTAS CREENCIAS CON RESPECTO AL TIEMPO, NO SON LAS ÚNICAS. PERO TENGAN LA FORMA QUE TENGAN Y APAREZCAN COMO APAREZCAN, AL FINAL SON EXCUSAS DISFRAZADAS QUE NOS ALEJAN DE NUESTROS SUEÑOS Y POTENCIAL.

Por eso, sea cual sea en la que te veas reflejada/a, lo importante es que decidas qué vas a hacer cuando la reconozcas. Porque sos la única persona responsable de elegir cómo usas tu tiempo y en qué vale la pena ponerlo.

*Ideal para emprendedores. Texto redactado por Nayla Norryh de «Marketing para emprendedoras» https://www.naylanorryh.com/