Te adelantamos algunos consejos prácticos:

I. Definí objetivamente tu situación: en lugar de dar vueltas con una sensación de ansiedad vaga pero constante, tratá de definir cuáles son las cosas específicas que más te preocupan. Al enfrentar lo que de hecho más temes (léase inestabilidad financiera, inquietudes respecto de que nunca va a volver a encontrar un puesto comparable, etc.), veráz qué tan razonables son tus miedos y así empezarás a elaborar un plan para enfocar esos temas.

II. Huí de las personas negativas: la gente pesimista y tóxica lo único que hará es reafirmar y reforzar tus peores temores.
Júntate con amistades y colegas que piensen más en vos que vos mismo: sus sugerencias te inspirarán, habilitarán y animarán para seguir adelante ante los contratiempos.

III. Reconoce que la suerte desempeña su papel en este proceso: si bien es difícil no preguntarse por qué tu amigo consiguió empleo enseguida mientras vos seguís buscando, la respuesta es que la búsqueda de cada persona tiene su propio ritmo y, que quienes buscan ayuda, naturalmente, logran antes sus objetivos.

IV. Mantenete ocupado: no hay nada más deprimente que mirar una agenda vacía. Programá tus actividades de búsqueda laboral (por ejemplo: de 10 a 12 de la mañana, hacer llamadas a posibles empleadores; de 2 a 4 de la tarde, trabajar en la revisión del C.V., etc.) como si fueran compromisos profesionales normales. Si tienes espacios de tiempo vacante, leé libros o artículos sobre la nueva forma de buscar trabajo. Si optaste por tener “ayuda” profesional, es parte del día seguir los consejos de tu coach.

V. Nunca te compare con otras personas: el impacto de la pérdida del empleo varía según quién la experimente. Lo más probable es que un chico soltero de 25 años que todavía vive en casa de los padres y está pensando en hacer un posgrado reaccione ante la pérdida de manera diametralmente opuesta a la de una madre viuda de 40 años a la que despiden del único empleo que tuvo jamás. Y también es cierto que dos personas que atraviesan situaciones similares pueden tener reacciones diametralmente opuestas ante una pérdida en común. Cada individuo es único y reacciona a través de una amplia gama de emociones y conductas.

VI. Se sincero en cuanto a tus emociones: admitir tu enojo, tu temor y tus frustraciones con un coacher de carrera es el primer paso para manejar tus emociones (en vez de dejar que ellas te controlen a vos).

VII. Concéntrate en lo positivo: si bien vos no podes cambiar los acontecimientos, sí podes cambiar tu forma de reaccionar ante ellos. En vez de concentrarte en los puntos negativos de tu situación, tené en cuenta el lado positivo del desempleo. Ya se trate de la oportunidad de pasar más tiempo con tus hijos, la posibilidad de explorar nuevos rumbos para tu carrera laboral o simplemente poder dormir hasta más tarde de las 6 de la mañana, no hay duda de que siempre hay algo positivo para reconocer durante esta difícil transición.

Te logré hacer pensar? No esperes a tener una crisis, para ocuparte de tu vida laboral!!

Lic. Cristina Mejías
Coacher de Carrera.