Según datos de la Unesco, cuatro de cada diez estudiantes secundarios admite haber padecido el acoso escolar. El 18% de los chicos confesó sufrir burlas de sus compañeros de manera habitual.

Reflejo de la problemática del bullying es el lugar que la Argentina ocupa en el ranking de insultos y agresiones físicas en los colegios. Según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas) 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar (ONG «Bullying sin fronteras»).
El 70 % de los chicos tiene conocimiento de peleas. Más reveladores son los datos aportados por el estudio sobre conflictividad y violencia en las escuelas secundarias (de gestión pública y privada) del Área Metropolitana de Buenos Aires realizado por Unicef y Fflacso en 2009, del cual se desprende que:
El 66% de los alumnos tiene conocimiento de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización.
El 18% reconoce sufrir burla de manera habitual por alguna característica física.
El 16,4% comentarios desagradables en público (con mayores proporciones en escuelas privadas).
El 9,5 tratados de manera cruel (con mayor nivel en escuelas privadas).
El 5% haber sido obligados a hacer algo contra su voluntad.
El 3,1% declara haber sido tocados o tratados de tocar de manera sexual en contra de su voluntad de manera habitual o mas de una vez.
El 70,8% de los alumnos sostiene tener conocimiento de la ocurrencia de peleas con golpes entre alumnos en la escuela.
El 0,1% de los alumnos afirma tener conocimiento o ha escuchado que alguien haya llevado algún arma de fuego a la escuela.
Un 36,4% asegura tener conocimiento o haber escuchado que alguien haya llevado algún arma blanca a la escuela.
Los números se pretende que sean un alerta para todos los «adultos responsables», sean éstos institucionales – docentes, directivos y autoridades políticas locales y nacionales – como familiares, sólo así se podrá recuperar la escuela como ámbito de socialización y de contención por excelencia.
En materia legislativa, a nivel nacional se ha sancionado la Ley 26.892 de «Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas» y legisladores porteños han tratado de avanzar en el mismo sentido, aunque las cifras ubican al país en un lugar complicado respecto al flagelo violencia escolar.

Fuente: La Nación

Relaciones entre la escuela y la familia

Un niño o adolescente que provenga de una familia que se encuentre aislada socialmente tiene más probabilidades de sufrir acoso escolar. Nos referimos por “familia aislada socialmente” a aquellos núcleos familiares que no se relacionan con la comunidad escolar ni con otras familias del entorno del niño. Sus únicas relaciones familiares suelen ser las establecidas con otros miembros de su familia. El problema de estas familias es que, en caso de que uno de sus hijos sufra de acoso escolar, no suelen saber a quién solicitar ayuda para resolver el problema, ni dónde conseguir información.

Dentro de las familias socialmente aisladas destacan por su especial problemática aquellas procedentes de otros países o pertenecientes a etnias minoritarias. Estas familias pueden no contar siquiera con el apoyo del resto de la familia y pueden tener miedo a denunciar el bullying por temor a ser discriminadas.

Por ello, a la hora de prevenir el acoso escolar resulta fundamental promover canales de comunicación entre los diferentes miembros de la comunidad escolar (padres, directiva, profesorado, alumnos…). La escuela y la familia deben comunicarse, sobre todo en los casos en los que el niño presente mayor probabilidad de ser acosado, dificultades para la adaptación escolar o si hay se han dado actos de violencia contra él.

Efectos del bullying sobre la víctima a corto plazo

 Los efectos más importantes del acoso escolar a corto plazo son los siguientes:

  • Depresión extrema: La víctima siempre parece triste, preocupada, desganada, sin motivación…
  • Pérdida de autoestima: El niño o adolescente pierde confianza en sí mismo y se valora negativamente.
  • Trastornos del sueño: Es común que las víctimas de bullying padezcan insomnio, terrores nocturnos, pesadillas… También es común que los niños pequeños víctimas de bullying vuelvan a mojar la cama.
  • Síntomas físicos: La ansiedad a la que las víctimas están sometidas puede provocar problemas en su salud física, como dolores de cabeza, falta de energía, trastornos gastrointestinales…
  • Ansiedad: El niño se encontrará nervioso en todas las situaciones pero su ansiedad se disparará ante los estímulos que tienen que ver con el acoso. Así, el niño puede ir sintiéndose más ansioso según va acercándose la hora de ir al colegio, al tener que montar en el autobús escolar, cuando tenga que salir al patio o ir a los lavabos…
  • Absentismo escolar: Debido al miedo que sufren a acudir al lugar en el que suceden las agresiones, muchos niños y adolescentes pueden optar por no acudir al colegio. Para ello, pueden fingir enfermedades, escapar durante las horas lectivas o, incluso, abandonar para siempre los estudios.
  • Fobia social: Los niños víctimas de bullying pueden desarrollar fobia social, que es un terror extremo a las relaciones sociales. Esta fobia suele ser aún más fuerte si tienen que relacionarse con chicos de su edad.
  • Disminución del rendimiento escolar: Las calificaciones de las víctimas de acoso escolar suelen descender, normalmente por causa del déficit de atención causado por la ansiedad que sufren. También pueden descender por causa directa del bullying, ya que los acosadores pueden robarles sus trabajos, esconder su material escolar…

Efectos del bullying sobre la víctima a largo plazo

Estos son algunos de los efectos que el acoso escolar puede provocar a largo plazo:

  • Depresión crónica: Si el niño no recibe ayuda, su depresión se irá acentuando. Cada vez acumulará más síntomas físicos (trastornos del sueño y la alimentación, falta de energía, trastornos psicosomáticos…). Su autoestima irá resintiéndose y se sentirá menos valorado y querido. Según va viendo que la situación continúa sin solución posible, sus sentimientos de desánimo y soledad irán en aumento. Esto puede desembocar incluso en ideas de suicidio, que, tristemente, algunos intentarán llevar a cabo.
  • Problemas psicológicos de larga duración: Las víctimas de bullying están expuestas a otros problemas psicológicos graves que pueden hacerse crónicos si no se hace nada para detener la situación. Entre estos trastornos podemos citar el trastorno de ansiedad generalizada, la fobia social o el trastorno por estrés postraumático.
  • Comportamientos autodestructivos: Los niños y adolescentes que sufren acoso escolar pueden estar tan desesperados, tener la autoestima tan baja y culpabilizarse tanto que acaban desarrollando conductas autodestructivas. Entre ellas podemos citar las autolesiones o el ponerse a sí mismos en situaciones de riesgo.
  • Abuso de alcohol y drogas: Entre las conductas de riesgo que los adolescentes víctimas de bullying pueden adoptar merece una especial mención el abuso de alcohol y otras sustancias adictivas. Las víctimas pueden buscar una escapatoria a su situación a través del consumo de estas sustancias, empeorando aún más su problema.

FUENTE: http://www.elbullying.com/